Les compartimos una semblanza sobre MARTIN, realizada por Carolina Rendon, quienes desean continuar la lectura mas abajo les dejamos los enlaces para que la descarguen.
Entender esto de la imagen se vuelve complejo cuando se quiere
plasmar conceptos teóricos en algo más práctico. Para el niño
Martín Valmaseda en los años ´40 seguramente más que una
inquietud, esto era una pasión. Cuenta que a sus 12 y 13 años de
edad quería aprender a hacer teatro, pero a un nivel más técnico,
se sabía de la fama del teatro francés que era bueno no sólo
en la parte técnica sino también espiritualmente muy bueno. Le
llamaba la atención participar en algún un curso de teatro en
Paris-Francia, pues allí se iniciaba el Teatro Nacional Popular
que tenía una política de espectáculos de calidad accesible para
la mayoría de la población, el modelo que inició fue seguido por
muchos otros teatros franceses. Este funcionaba en un Palacio
llamado Trocadero, pero por un tiempo dejó de funcionar pues
fue derrumbado para construir el Palacio Chaillot, lugar en
donde se aprobó la declaración de derechos humanos en 1948.
Martín fue creciendo y mientras más convivía con las injusticias
sociales y más comprendía la esencia de la fe cristiana, crecía
su ferviente deseo de acercar a las personas a la sensibilización,
a la reflexión a través de mensajes concretos, cercanos, claros,
entendibles y agradables, que facilitarán descubrir la realidad
desde los propios ojos e inquietarse por hacer algo.
plasmar conceptos teóricos en algo más práctico. Para el niño
Martín Valmaseda en los años ´40 seguramente más que una
inquietud, esto era una pasión. Cuenta que a sus 12 y 13 años de
edad quería aprender a hacer teatro, pero a un nivel más técnico,
se sabía de la fama del teatro francés que era bueno no sólo
en la parte técnica sino también espiritualmente muy bueno. Le
llamaba la atención participar en algún un curso de teatro en
Paris-Francia, pues allí se iniciaba el Teatro Nacional Popular
que tenía una política de espectáculos de calidad accesible para
la mayoría de la población, el modelo que inició fue seguido por
muchos otros teatros franceses. Este funcionaba en un Palacio
llamado Trocadero, pero por un tiempo dejó de funcionar pues
fue derrumbado para construir el Palacio Chaillot, lugar en
donde se aprobó la declaración de derechos humanos en 1948.
Martín fue creciendo y mientras más convivía con las injusticias
sociales y más comprendía la esencia de la fe cristiana, crecía
su ferviente deseo de acercar a las personas a la sensibilización,
a la reflexión a través de mensajes concretos, cercanos, claros,
entendibles y agradables, que facilitarán descubrir la realidad
desde los propios ojos e inquietarse por hacer algo.
La década de los años 60´ y 70´ estuvo marcada por cambios en
diversos temas como el arte, la política, la Iglesia, así como en
los medios de comunicación, Martín siguiendo su vocación de
servicio y retos marcados por los cambios del momento decide
ser sacerdote de la Congregación Marianista. Así también,
siguiendo sus habilidades natas de comunicador y con el interés
de unirlas a su trabajo pastoral realiza estudios en el Centro de
Investigación y Educación en Comunicación (CREC) en Lyon,
Francia con el Director del Centro, Pierre Babin.
Babin fue sacerdote oblato francés reconocido mundialmente,
publicó más de veinte libros sobre comunicación y educación
religiosa de jóvenes, fue profesor y promotor de los medios
de comunicación como medios de evangelización. En uno de
sus libros llamado “La era de la comunicación” (1985), Babin
explica cómo conciliar la comunicación mediática y el evangelio.
Babin como comunicador hizo una opción preferente por la
imagen, entendida en su sentido más amplio que incluye el
símbolo, la intuición, la música y el sonido, sobre toda forma de
comunicación verbal. Para él, el lenguaje audiovisual llega a ser
más que un simple medio pedagógico que sirve para transmitir
el mensaje de fe.
Cuenta Martín, que a los cursos de Babin llegaba gente de
Latinoamérica y África, en ellos aprendió mucho y se convenció
que “a veces nos limitamos en la enseñanza con el libro y no
abrimos el abanico de posibilidades de comunicación”. Estos
aprendizajes inmediatamente empezaron a tomar forma en la
vida de Martín y se mantuvieron incluso en su trabajo en nuestro
país. Muy pocos religiosos en Guatemala se han dedicado a
otras formas de comunicar, Martín es de estos pocos que corre
día y noche para producir videos, crear materiales en diferentes
temas coyunturales del momento que requieren de su capacidad
y creatividad para despertar conciencias.

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